La exención en IRPF de las ganancias patrimoniales derivadas de las daciones en pago a entidades bancarias: la solución del problema tributario añadido

Se han venido suscitando situaciones injustas en el ámbito tributario –IRPF- que han dado lugar a que el deudor hipotecario –o su garante- que no pudieron hacer frente debidamente al pago de las cuotas del préstamo, tras conseguir la aceptación de la entidad bancaria acreedora de la finca hipotecada como forma de pago  y liquidación de la deuda total pendiente con la entidad, tuvieran luego que liquidar en su declaración de la renta la “mal llamada” ganancia patrimonial a que da lugar la dación en pago conseguida.

El criterio seguido por la administración tributaria hasta el momento se ha basado fundamentalmente en que, ya que la deuda cancelada con la dación en pago es mayor que el precio de adquisición de la vivienda (y piénsese en los intereses de demora, recargos y gastos bancarios repercutidos por las entidades crediticias antes de las aceptación de la dación en pago), la diferencia entre el precio de compra y la deuda cancelada es un beneficio económico obtenido por el contribuyente –una ganancia patrimonial- por la que debe liquidar los impuestos correspondientes.

A este problema viene a dar solución el Real Decreto-ley 8/2014, de 4 de julio, de aprobación de medidas urgentes para el crecimiento, la competitividad y la eficiencia, dejando exentas en el IRPF a partir del 1 de enero de 2014, y ejercicios anteriores no prescritos, las ganancias patrimoniales que se pongan de manifiesto con ocasión de la dación en pago de la vivienda habitual del deudor o garante del deudor, para la cancelación de deudas garantizadas con hipoteca que recaiga sobre la misma, contraídas con entidades de crédito o de cualquier otra entidad que, de manera profesional, realice la actividad de concesión de préstamos o créditos hipotecarios.

Igualmente, la disposición deja exentas las ganancias patrimoniales que se pongan de manifiesto con ocasión de la transmisión de la vivienda en que concurran los requisitos anteriores, realizada en ejecuciones hipotecarias judiciales o notariales.

Ahora bien, para poder beneficiarse de la exención es necesario que el propietario de la vivienda habitual no disponga de otros bienes o derechos en cuantía suficiente para satisfacer la totalidad de la deuda y evitar la enajenación de la vivienda.

Como decimos, la citada exención no solo permite dejar de tributar por las mencionadas ganancias patrimoniales, sino solicitar a la administración tributaria la devolución de aquellas liquidaciones de que se hubieran abonado dentro de los ejercicios anteriores no prescritos.

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